Merece tu tiempo
Lo mejor de Madalena & Pico
Pico muestra las Azores en su máximo contraste: una isla negra de campos de lava donde generaciones levantaron muros alrededor de diminutas parcelas de viñedo para protegerlas del viento salino. Es un paisaje tan singular que la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial, todo bajo el cono perfecto, de 2.351 metros, de la montaña más alta de Portugal. Madalena, la localidad de ferris frente a Faial, es la puerta de entrada; UTC Pico gestiona los autobuses de la isla con herramientas de rutas, paradas e información en tiempo real que marcan la pauta para el archipiélago.
La cuadrícula de los viñedos
Alrededor de Madalena y Lajido, miles de corrales de piedra de lava (currais) protegen las vides del viento y las salpicaduras, un paisaje construido a mano que lleva siglos realizándose. El vino, sobre todo el verdelho, está renaciendo.
La montaña
Subir al Pico exige un permiso y registrarse en la Casa da Montanha; suele ocupar un día completo, o bien requiere un ascenso nocturno para ver el amanecer sobre las nubes. En los días más despejados, desde la cumbre se contemplan las islas vecinas del grupo central.
Ballenas en alta mar
Las aguas profundas frente a la costa de Pico la convirtieron en una isla ballenera; hoy los barcos llevan a observadores de cetáceos. El antiguo museo ballenero de Lajes cuenta con franqueza ese pasado.